Historia

Estas tierras de Santiso, encuadradas dentro de la comarca natural e histórica da Terra de Melide, debieron de estar intensamente pobladas en épocas prehistóricas, a juzgar por los restos que de aquellas culturas se han encontrado. Entre los castros destacan el de Serantes, con un grupo de mámoas muy próximas a los muros defensivos; el Coto da Aurela en Vimianzo conserva la leyenda de las dos vigas de oro y alquitrán. El de Quinzán, en Niñodaguia, tiene casi completo su doble recinto defensivo; también está entero el de Belmil, entre las parroquias de Novela y Pezobres, con sus dos recintos escalonados. Se citan igualmente los de Novela en Pousada, el Castro das Seixas en Ribadulla y el de Beigondo, este último muy deshecho por trabajos agrícolas.

La arquitectura religiosa tiene su mejor exponente en la iglesia de San Estebo de Pezobrés y en la de San Pedro de San Román son románicas del S.XII-XIII. Destaca el cruceiro de Visantoña de buen tamaño plataforma muy trabajada , con pedestal decorado con símbolos tradicionales (serpiente, calaveras, huesos, etc.).

Entre los numerosos pazos, el pazo que más llama la atención por su grandiosidad y elementos decorativos es el de Vilar de Ferreiros, se alquila para celebrar bodas, congresos, etc. El pazo de Belmil se halla completamente abandonado y en ruinas, dentro del pequeño núcleo urbano del mismo nombre, pero aun conserva los rasgos que muestran su nobleza. En la misma parroquia de Belmil, pero en un lugar retirado, se ven los restos de un antiguo caserón que fue el pazo de Vilasoa, sobre el que destaca una voluminosa chimenea. El Pazo de Liñares, de uso privado, se conserva un poco mejor al lado de la pequeña iglesia parroquial , antigua capilla del mismo. El Pazo da Pena representa un auténtico ejemplo de la arquitectura tradicional gallega en Santiso. Conserva su corredor cubierto, la alta chimenea coronada de pináculos y los muros encalados, dentro de una extensa explotación agrícola, actualmente es una casa de turismo rural.

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